Historia
Tlatoani es el nombre dado al centro cultural que nació por iniciativa del Lic. Allen Vladimir Gómez Ruiz (Director General), el Sr. Carlos Erasmo Segura Sánchez (Administrador) y el Doctor Enrique Suárez Mazón (Espectáculos y Pedagogo), con el objetivo de invitar a la sociedad a disfrutar de la música, danza, teatro y todo lo relacionado con el arte.
Las personas interesadas en aprender a tocar instrumentos comprenden desde niños pequeños hasta adultos mayores. Sus clases se imparten dos horas durante un día por semana con una duración de 4 meses; personas de la zona metropolitana y de poblaciones de los alrededores visitan la calle Liceo en el número # 262, centro, para llevarse a casa el aprendizaje de maestros calificados, como el caso de dos de sus fundadores, quienes además de tener sus áreas específicas en el centro cultural son Tenores reconocidos mundialmente, cuya escuela europea les ha dado la técnica que aplican a la enseñanza, integrándose al equipo algunos destacados maestros egresados de la Escuela de Música de la Universidad de Guadalajara.
Fue creado con objetivos distintos a los centros culturales convencionales: atender a personas de la tercera edad y con capacidades especiales interesados en las artes y que opten por desarrollarse en los lenguajes artísticos, gracias a la cooperación más bien social a través de diversos donativos de asociaciones no lucrativas.
El centro abrió sus puertas en mayo de 2005 y en este poco tiempo ha conseguido importantes logros, como son el incremento paulatino del número de estudiantes, la inclusión de diversos instrumentos y estilos de danza, la participación en las Fiestas de Octubre y diversas presentaciones de ópera universitarias y organizador del 1er. Festival Internacional de Música Virreinal Mexicana entre otras.
Disponen de talleres de guitarra, violín, bajo, acordeón, piano, instrumentos de aliento, percusiones, canto y composición, así como baile de jazz y árabe, durante una o dos veces por semana por 6 cuatrimestres.
La idea de este centro no es que los talleres sean una competencia para los que lo realizan; antes bien, se trata de una labor cooperativa a raíz de la demanda creciente en Guadalajara sobre cursos de arte, por lo que la necesidad de fomentar estas clases es cada vez mayor.
Cuenta con espacios delimitados para cada instrumento, un salón de baile, baños adaptados de acuerdo con las necesidades de personas con capacidades especiales y un pequeño patio que se acondiciona como auditorio para conciertos y presentaciones de los propios alumnos.
Los responsables del centro cultural y sus fundadores trabajan constantemente en generar ideas sobre conciertos, presentaciones, etc., con un solo objetivo: el crecimiento espiritual de la persona.
Tomado de Guadalajara Cultural: 16/07/2007
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